Billy Tibbals se mudó de Londres a Hollywood en 2014 y se enamoró de su historia esotérica y libertina. Este hecho unido a su obsesión infantil por el rock and roll británico, la literatura surrealista y los musicales de los años 40 se condensa en un sonido que combina nervio clásico y teatralidad retro, con una visión única y fantástica del mundo. Una de las grandes esperanzas de la escena angelina.