Facu Díaz regresa al stand up con un monólogo ácido y provocador en el que observa el colapso del mundo desde el humor. Micrófono en mano, se presenta como un violinista del Titanic que analiza la actualidad con una mirada irónicamente sesgada. Entre autocrítica, proclamas políticas pasadas de moda y chistes robados —según él—, el comediante uruguayo propone una teoría tan caótica como divertida: lo que ocurre es culpa de todos y de nadie a la vez.