“Fátima” no es solo una obra de teatro. Es un espejo sin filtros de lo que todos, en algún momento, hemos podido sentir: miedo a perder a quien amamos, vergüenza de no estar a la altura, dudas que nos corroen en silencio, palabras que no dijimos a tiempo, o que dijimos equivocadamente, preguntas que no hicimos, decisiones que marcaron un antes y un después, vulnerabilidad e incapacidad para gestionar nuestras emociones y nuestras relaciones de una manera sana.
